jueves, 11 de marzo de 2010

VA UNA DE PARQUÍMETROS.


El alcalde Jon Rementería se contradice, cuando afirma que el contrato celebrado entre el Ayuntamiento porteño y la empresa Zeus beneficiaria de la concesión de los parquímetros en el centro de la ciudad de Veracruz, es por una parte “leonino” y por la otra asegura que no se puede hacer nada en los próximos 15 años, señalando como culpable a la administración pasada, lo que es una aberración.

Si el contrato es leonino como dice, se puede hacer y mucho si es que verdaderamente hay voluntad política de proteger los derechos de la ciudadanía. Solo es cuestión que lo turne a su departamento jurídico y le solucionan el problema. Pero eso no es todo, existe el otro problema entre el concesionario Zeus de los parquímetros y los usuarios porteños que lidian en forma directa con esa monserga en forma cotidiana, que también se puede y debe solucionar.

Independientemente de los vicios que puede contener dicho contrato, es probable, no lo tengo a la vista, que dicho contrato se hubiera celebrado de espaldas a la Secretaría de Economía en violación flagrante de lo que estatuyen los artículos 26, 27 y 30 de la Ley Federal de Metrología y Normalización.

¿Por qué? porque la actividad central de los parquímetros es la medición. En éste caso miden el tiempo que venden al usuario a cambio de un pago en moneda nacional que denomina tarifa y la única forma de realizar mediciones legalmente autorizadas en el medidor instalado en todos y cada uno de los parquímetros lo es, solicitando la Intervención del Instituto Nacional de Calibración y del Centro Nacional de Metrología, a través de la Secretaría de Economía, en virtud de que la verificaciones a los equipos de medición como el que se instala en los parquímetros no pueden ser vistos por legos en la materia, únicamente puede estar controlado a través del Sistema Nacional de Calibración, que ordena se instituya dicho sistema con el objeto de procurar la uniformidad y confiabilidad de las mediciones que se realizan en el país.

Esto significa que el Sistema Nacional de Calibración, son los que controlan la acreditación de los laboratorios de calibración, cuando, como en los casos como el que nos ocupa, se requieren los servicios técnicos de medición y calibración para la evaluación de la conformidad respecto de las normas oficiales mexicanas. Y eso no basta, sino que los laboratorios acreditados deberán de contar con la aprobación de la Secretaría de Economía, y con patrones de medidas con trazavilidad a los patrones nacionales.

Por ello, sería conveniente, se diera a conocer a la ciudadanía mediante su publicación en el portal del mismo ayuntamiento, ese contrato que el señor munícipe asegura es leonino, contrato celebrado entre el Ayuntamiento y la empresa Zeus, de modo que la ciudadanía usuaria disponga de elementos para defenderse de las actividades que pueden ser ilegales en perjuicio de centenas de miles de usuarios.

CONVENIOS POLÍTICOS.



“Para que te aprobemos la licencia que pides, sales y admites públicamente que firmaste”—Le dijeron desde el PRI, al presidente del PAN. Todo parece indicar que a César Nava le hicieron “manita de puerco” para que admitiera públicamente que si había firmado un convenio baladí con Beatriz Paredes, en representación del PAN y el PRI respectivamente, con la finalidad de que admitiera, que había comprometido a su partido el PAN para renunciar su llegada al poder a través de las alianzas políticas con el PRD, es decir, Nava y Paredes se comprometían a NO hacer alianzas políticas con partidos que no fueran de sus misma ideología política.

HOY REAL COMPETENCIA.

¿Usted se preguntará si ese convenio tan descabellado tendría alguna trascendencia política, moral, económica o jurídica? No, por supuesto que no, o por lo menos no debería, sin embargo, llama la atención que se haga hincapié en forma desmesurada sobre este hecho, que deja en evidencia el tamaño del miedo a las alianzas.
Bien decía don José Martí, que: “EN TODO ALARDE EXCESIVO DE FUERZA, HAY MUCHA DEBILIDAD OCULTA” y ante esta realidad, los hechos hablan por si mismos y, la realidad es que ese acto que se firmó en la secretaría de Gobernación, teniendo como testigo al licenciado Gómez Mont Urueta que, como todos sabemos es un destacado jurista, que ha incursionado en la política profesional antes de llegar al cargo que actualmente ostenta, en donde el secretario de Gobernación y los líderes del PAN y el PRI suscribieron de su puño y letra dicho convenio, saben perfectamente que NO tiene ninguna trascendencia política, moral o jurídica, en virtud de que los derechos políticos de los partidos son irrenunciables, no pueden ser restringidos y tampoco pueden ser suspendidos, al menos que sean como consecuencia a la violación de la Ley, porque así lo establece la Carta Magna en su artículo 1° que reza : “ En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos que ella misma establece.”



Esto es así, porque las personas morales como los partidos políticos también son titulares de las garantías individuales. En suma, la libertad de reunión, la libertad de expresión, la libertad de manifestar ideas públicamente, la libertad de concretar alianzas políticas son parte de las garantías de los partidos políticos que los órganos y autoridades del Estado deben respetar, y que, no pueden restringirse ni suspenderse, por ello, el supuesto convenio del escándalo ES NULO de origen, porque tiene vicios que lo invalidan al restringir los derechos de un estatuto político como los son PAN- PRD para alcanzar el poder mediante una alianza política que es perfectamente legal si se cubren los requisitos de la misma, y por el otro lado, los diputados no pueden renunciar a ejercer las atribuciones que les da la ley para discutir, analizar y en su caso, aprobar o, no aprobar una iniciativa de ley, o en este caso el Presupuesto enviado por el Ejecutivo porque es parte medular de su obligación constitucional. A todas luces es más grave que un diputado, de su voto para aprobar el FOBAPROA, por ejemplo, traicionando la voluntad popular, que la OMISIÓN de cumplir un convenio entre partidos políticos.

NO EXISTE VIOLACIÓN AL CONVENIO.

Eso explica porque las partes omitieron cumplir con el citado convenio, es decir, tanto Beatriz Paredes como César Nava sabían al final de cuentas, todo es sudor y lágrimas que derraman las calenturas de las campañas políticas que de seguir así, van a bajar de nivel más allá del piso…Hasta las cañerías. En este contexto, ésta semana le aprobarán la licencia solicitada por 4 meses al diputado federal César Nava.

ANDRÉS Y LA GUERRA DE LAS MALVINAS.





Hace unos días nos visitó el Príncipe Andrés que como todos sabemos es miembro destacado de la familia Real Británica actualmente se ocupa de una cartera importante de comercio, es Representante Especial de Comercio e Inversión del Reino Unido, aunque en las publicaciones de chismes globales es más conocido por sus pleitos conyugales que por sus actividades profesionales. En 1978, Andrés de York se alistó en la Marina Real Británica. Durante la Guerra de las Malvinas sirvió en el barco "HMS Invincible", donde se desempeñó en misiones de combate como piloto de helicópteros Sea Harriers. Ascendió al grado de Comandante hasta su baja el año 2001. Mientras Andrés anda de gira latinoamericana, el Malvinense que se edita por periodistas argentinos, denuncia desde hace más de un año, que la cuarta petrolera británica que explora y explota a 300 kilómetros de Tierra del Fuego, al sur de Malvinas, en cercanías a Tierra del Fuego, junto con la BHP Billiton que además de petrolera, opera como minera en las provincias de Cuyo. El Banco Barclays es también accionista de esta empresa petrolera.

El asunto es de doble filo porque los pozos petroleros que perforan están ubicados a 300 kilómetros de la Isla de los Estados, provincia de Tierra del Fuego. De Malvinas, el punto más cercano se encuentra a 180 kilómetros y el más distante a 200, de la capital de las Islas Malvinas se encuentra a 280 kilómetros. La prensa británica miente sobre las medidas donde se ubican los pozos para que no impacte la cercanía de las exploraciones petroleras en la población que poco sabe sobre el nuevo saqueo inglés. Uno de los pozos se encuentra a menos de 3 kilómetros del límite territorial con Argentina, impuesto por Inglaterra en 1986, ya que antes de esa fecha, el mar le pertenecía a la hermana nación sudamericana. Argentina, que ha sido atracada por las familias petroleras de los Bush, Chenney y las compañías Británicas que pusieron a la Argentina de rodillas en las últimas dos décadas.
Al año de la Guerra de las Malvinas, el 3 de abril de 1983, el escritor Gabriel García Márquez publicó este conmovedor texto en El Espectador. Pronto se cumplirán 28 años desde que Argentina intentó reivindicar su derecho a las islas frente al Reino Unido. Esa guerra cambió el panorama político en América del Sur, con la dictadura militar a cuestas con la derrota, pero también fortaleciendo la otra dictadura pinochetista que apoyó a Reino Unido con bases de operación y vuelos encubiertos; según se supo mucho después. También será recordado, porque Margaret Tatacher -la primera ministra británica- trasladó material nuclear a esta parte del mundo según han revelado documentos desclasificados recientemente. En otras palabras, el horror de Hiroshima y Nagasaki pudo repetirse en América Latina.
Por ello, hoy recuerdo aquel pasaje oscuro de nuestro continente en la pluma genial del gran Gabo García Márquez para obtener un poco de luz y mirar con claridad lo que ocurre hoy en el mundo. Hela aquí… “Las Malvinas un año después”, por Gabriel García Márquez.

“Un soldado argentino que regresaba de las Islas Malvinas al término de la guerra llamó a su madre por teléfono desde el Regimiento I de Palermo en Buenos Aires y le pidió autorización para llevar a casa a un compañero mutilado cuya familia vivía en otro lugar. Se trataba —según dijo— de un recluta de 19 años que había perdido una pierna y un brazo en la guerra, y que además estaba ciego. La madre, feliz del retorno de su hijo con vida, contestó horrorizada que no sería capaz de soportar la visión del mutilado, y se negó a aceptarlo en su casa. Entonces el hijo cortó la comunicación y se pegó un tiro: el supuesto compañero era él mismo, que se había valido de aquella patraña para averiguar cuál sería el estado de ánimo de su madre al verlo llegar despedazado.

Esta es apenas una más de la muchas historias terribles que durante estos últimos doce meses han circulado como rumores en la Argentina, que no han sido publicadas en la prensa porque la censura militar lo ha impedido, y que andan por el mundo entero en cartas privadas recibidas por los exiliados. Hace algún tiempo conocí en México una de esas cartas, y no había tenido corazón para reproducir algunas de sus informaciones terroríficas. Sin embargo, revistas inglesas y norteamericanas celebraron este dos de abril el primer aniversario de la aplastante victoria británica, y me parece injusto que en la misma ocasión no se oiga una voz indignada de la América Latina que muestre algunos de los aspectos inhumanos e irritantes del otro lado de la medalla: la derrota argentina. La historia del joven inválido que se suicidó ante la idea de ser repudiado por su madre, es apenas un episodio del drama oculto de aquella guerra absurda.

Ahora se sabe que numerosos reclutas de 19 años que fueron enviados contra su voluntad y sin entrenamiento a enfrentarse con los profesionales ingleses en las Malvinas, llevaban zapatos de tenis y muy escasa protección contra el frío, que en algunos momentos era de 30 grados bajo cero. A muchos tuvieron que arrancarles la piel gangrenada junto con los zapatos y 92 tuvieron que ser castrados por congelamiento de los testículos, después de que fueron obligados a permanecer sentados en las trincheras. Sólo en el sitio de Santa Lucía, 500 muchachos se quedaron ciegos por falta de anteojos protectores contra el deslumbramiento de la nieve.

Con motivo de la visita del Papa a la Argentina, los ingleses devolvieron mil prisioneros. Cincuenta de ellos tuvieron que ser operados de las desgarraduras anales que les causaron las violaciones de los ingleses que los capturaron en la localidad de Darwin. La totalidad debió ser internada en hospitales especiales de rehabilitación, para que sus padres no se enteraran del estado en que llegaron: su peso promedio era de 40 ó 50 kilos, muchos padecían de anemia, otros tenían brazos y piernas cuyo único remedio era la amputación, y un grupo se quedó interno con trastornos psíquicos graves.

“Los chicos eran drogados por los oficiales antes de mandarlos al combate”, dice una de las cartas de un testigo. “Los drogaban primero a través del chocolate, y luego con inyecciones, para que no sintieran hambre y se mantuvieran lo más despiertos posible”. Con todo, el frío a que fueron sometidos era tan intenso que muchos murieron dormidos. Tal vez fueron los más afortunados porque otros murieron de hambre tratando de extraer la pasta de carne que se petrificaba dentro de las latas. En este sentido, mucho es lo que se sabe sobre la barbarie de la logística alimenticia que los militares argentinos practicaron en las Malvinas. Las prioridades estaban invertidas: los soldados de primera línea apenas si alcanzaban a recibir unas sardinas cristalizadas por el hielo, los de la línea media recibían una ración mejor, y en cambio los de la retaguardia tenían a veces la posibilidad de comer caliente.

Frente a condiciones tan deplorables e inhumanas, el enemigo inglés disponía de toda clase de recursos modernos para la guerra en el círculo polar. Mientras las armas de los argentinos se estropeaban por el frío, los ingleses llevaban un fusil tan sofisticado que podía alcanzar un blanco móvil a 200 metros de distancia, y disponían de una mira infrarroja de la más alta precisión. Tenían además trajes térmicos y algunos usaban chalecos antibalas que debieron ocasionarles trastornos mentales a los pobres reclutas argentinos, pues los veían caer fulminados por el impacto de una ráfaga de metralla, y poco después los veían levantarse sanos y salvos y listos para proseguir el combate. Las tropas inglesas estaban una semana en el frente y luego una semana a bordo del “Canberra”, donde se les concedía un descanso verdadero con toda clase de diversiones urbanas en uno de los parajes más remotos y desolados de la Tierra.

Sin embargo, en medio de tanto despliegue técnico, el recuerdo más terrible que conservan los sobrevivientes argentinos es el salvajismo del batallón de “gurkhas”, los legendarios y feroces decapitadores nepaleses que precedieron las tropas inglesas en la batalla de Puerto Argentino. “Avanzaban gritando y degollando”, ha escrito un testigo de aquella carnicería despiadada. “La velocidad con que decapitaban a nuestros pobres chicos con sus cimitarras de asesinos era de uno cada siete segundos. Por una rara costumbre, la cabeza cortada la sostenían por los pelos y le cortaban las orejas”. Los “gurkhas” afrontaban al enemigo con una determinación tan ciega que de 700 que desembarcaron sólo sobrevivieron setenta. “Estas bestias estaban tan cebadas que una vez terminada la batalla de Puerto Argentino, siguieron matando a los propios ingleses hasta que éstos tuvieron que esposar a los últimos para someterlos”.

Hace un año, como la inmensa mayoría de los latinoamericanos, expresé mi solidaridad con Argentina en sus propósitos de recuperación de las Islas Malvinas, pero fui muy explícito en el sentido de que esa solidaridad no podía entenderse como un olvido de la barbarie de sus gobernantes. Muchos argentinos e inclusive algunos amigos personales, no entendieron bien esta distinción. Confío, sin embargo, en que el recuerdo de los hechos inconcebibles de aquella guerra chapucera nos ayude a entendernos mejor. Por eso me ha parecido que no era superfluo evocarlos en este aniversario sin gloria. Como nunca me parecerá superfluo preguntar otra vez y mil veces más —junto a las madres de la Plaza de Mayo— dónde están los ocho mil, los diez mil, los quince mil desaparecidos de la década anterior.”

¿CUAL ES EL TEMOR?

Estoy consciente que en estos días, usted al sol, no ha dado permiso para calentar los hogares veracruzanos, lo que evidentemente convierte el costumbrista solar jarocho en indeseable paisaje polar.

Estoy consciente de lo difícil que se torna la situación a medida que se acerca el inicio de campañas políticas, lo pone tenso y de mal humor, debido a que, pese a las toneladas de publicidad, correlativa a carretadas de dinero, su candidato no levanta.
Lo que no entiendo y menos se justifica, es que familiares del Fabricante de Espejos sufran persecución, amenazas y hostigamiento porque su servidor, en pretendido uso de su libertad de expresión, publique comentarios sobre la situación política del Estado de Veracruz.

Estoy consciente que estoy difundiendo información que gente del pueblo nos hace llegar, que forman parte ya del clamor porteño que como caudalosas aguas buscan su cauce natural hacia los medios masivos de comunicación y que usted y su gobierno se niega a escuchar. Lo que no sabía, es que mis familiares tengan que pagar por ese delito. Me parece una actitud cobarde, de lesa humanidad, el que dos mujeres, una de ellas mi madre de 76 años tenga que sufrir acoso y amenazas que ponen en peligro su salud y su vida, por conductas de las cuales soy el único responsable cuyas consecuencias he asumido públicamente.

Estoy consciente de su enorme poder, con el cual ha sometido a influyentes y encumbradas familias veracruzanas a las que ha cercenado su más mínima aspiración política. Estoy consciente que no pertenezco a esa estirpe, ni aspiro a serlo, solo soy un simple ciudadano y tengo fundado temor, que su enorme poder haya salido de su propio control. Por eso pido, no molestar a las mujeres.

Estoy consciente que no le he pedido permiso para publicar mis escritos, por tanto usted debe saber, que nadie más debe pagar por mis puntuales errores, soy yo el único responsable y si al mal paso hemos de darle prisa. Si es tan grande su molestia, por este conducto me pongo a sus órdenes, ya sabe dónde encontrarme pues me mantiene rigurosamente vigilado.