domingo, 16 de enero de 2011

MOREIRA Y SU PERA LOCA.



Aún no es ungido como presidente nacional del PRI y Humberto Moreira empieza a preocupar a la cúpula de su partido, sobre todo al círculo cercano de Peña Nieto en donde se han prendido los primeros focos rojos en un escenario en donde por ahora no estaba prevista ninguna emergencia y es que el profesor ha hecho corto circuito al pasearse bajo las candilejas del escenario político en los primeros 15 días tras de su irrupción ante los medios de comunicación de cobertura nacional al lanzar bravatas al más puro estilo de aquel “muchacho pendenciero” panista- Germán Martínez- que tanto criticó la actual presidenta de su partido Beatriz Paredes por considerar que en la esgrima política lo que va por delante es el argumento claro, inteligente, de propuesta como destreza en el manejo del florete retórico.

A propios y extraños sorprendió su alocada aparición ejecutando pasos de baile en abierta cacofonía en el concierto nacional, dejando una impresión desfavorable a las “magnas tareas electorales” que dice lo ha llamado la unidad del partidazo como lo es llevar a Peña a los Pinos, sobre todo porque se trata de una contienda que legalmente no ha empezado y sin embargo él ya luce pants, zapatillas, sudadera y guantes de boxeo en un estilo francamente rústico mientras la pera que aporrea en su alucinante gimnasio lo golpea en su rostro cuantas veces el profe suelta un golpe contra sus adversarios políticos, he aquí unos “jabs” que le desfloran la nariz mientras su “bending” falla: “Después de luchas contra el viejo régimen, que suprimió libertades, la democracia llegó para quedarse." Francisco Blake, secretario de Gobernación. "Moreira ha de tener corta memoria, los problemas que arrastramos son de otras administraciones y regímenes." Javier Lozano, secretario del Trabajo. "Moreira no tiene autoridad moral para criticar, está haciendo un escándalo... no quiere que la gente sepa que quiere dejar a su hermano como gobernador, eso nunca se había visto en el país.”. Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial de la Alianza por el bien de todos.



Este lance desafortunado ha revelado una impericia política que abre todo un abanico de debilidades del profesor expuesta a la raja del antagonista electoral. Flaquezas que han disparado de sus asientos a los dinos y viejos zorros del partidazo por que ninguno de ellos había inventariado ni de lejos las carencias del mentor en la marquesina política por lo que rápidamente le han aconsejado mesura e inteligencia en sus declaraciones y medir sus embestidas a funcionarios y posibles candidatos presidenciales, sugerencia que él acató reculando de inmediato, cosa que abona en su insolvencia de garbo. No hizo falta estar ahí para saber que le advirtieron que si insiste en ese camino el desgaste de su imagen no tardará más allá de mediados de año ante la evidente escasez de donaire y escuálido acervo político.

Si las fisuras que se advierten en la efigie del educador son profundas, los afanes de Peña están en grave riesgo, sustituir ahora a Moreira desataría una verdadera guerra a muerte dentro del partidazo y la unidad del PRI puede resultar apenas más galvanizada que una pompa de jabón. El tiempo dirá si todo fue un imaginario “round de sombra”.