jueves, 12 de noviembre de 2009

POLÍTICOS, ¿SÍNDROME O PROFESIÓN?

Bismarck, Julio César, Alejandro el Magno, Robespierre, Churchill, Juárez, Lenin, Danton, el Ché, Jefferson, Bolívar, Mao, Napoleón I, Castro, Roosevelt, Cárdenas, Washington, Allende, Kennedy, y otros más fueron íconos de la política y algunos de ellos se les considera estadistas, déspotas y revolucionarios. Después de ese nivel allá en la estratosfera lo que se desgrana es una muchedumbre cuya pretensión es ser políticos profesionales. La realidad es que la ciudadanía padece la improvisación de gobernantes que se “meten” a políticos profesionales para mejorar sus niveles de vida personal sin tener vocación, estatura, personalidad, capacidad, talento ni preparación para gobernar, lo que se refleja en la situación del país.
La política es el arte del engaño y el político es fundamentalmente un histrión en un foro o entorno en donde su única finalidad es la de retener el poder sin importar los medios que tenga que echar mano. Esa es la aportación del ilustre florentino N. Maquiavelo al divulgar en sus escritos lo que antes era una mera sospecha y la fascinación que padecen los empoderados al quedar inoculados por esa pócima irresistible llamada “poder” que transforma y trastorna a los que de alguna forma la padecen.
El quid del asunto es que la comunidad mexicana y el espectro internacional advierten un cuadro político- social o conjunto sintomático que arroja un mal económico que deteriora rápidamente el bien estar social, que por sus características está identificado con certeza al prevenir de un grupo significativo con síntomas y signo de “ Políticos profesionales” cuya actuación en los últimos 60 años ha tenido como consecuencia, la falta de poder adquisitivo en gobernados, desempleo, deterioro de las instituciones, inseguridad pública, tráfico de influencias, impunidad, toma de justicia en propia mano. Síndrome que a partir de hoy denominaremos como el de los “políticos profesionales” que ha eclipsado al quehacer político que resolvía problemas para convertirse en el factor que los”crea”, por lo que el diagnóstico de la situación en México es grave.
Observadores recomiendan su extirpación ante el temor fundado de que la megalomanía irrefrenable que padecen los políticos profesionales pueda colapsar el tejido social, o llevar el país hacia una dictadura abierta y formal.
Si partimos del aforismo aristotélico de que: “El hombre es un animal político”, la sola existencia de la estirpe denominada como “Políticos profesionales” resulta ya una antítesis de ese derecho inalienable e inmanente a todo ser humano, a partir de que, su sola existencia, excluye y aniquila ciertos derechos humanos de cada ciudadano al impedirle su participación política natural en la rex ( cosa) pública, que es la rex de todos.
En el espectro actual, el político profesional se manifiesta como un exterminador del animal político que cada ciudadano lleva dentro desde el momento en que éste, está impedido legalmente para postularse a un cargo público si no es a través de los partidos políticos, que después de ser un instrumento útil en sus inicios, ahora es una entidad sofisticada y depredadora de los erarios, que se vuelve en contra de los ciudadanos que la nutren, gracias a las mala artes que la han convertido en feudo de esa neo casta, desde donde se manipula y coarta todas las libertades políticas que finalmente han llevado al fracaso de la democracia como equilibrio y convivencia en armonía de las sociedades a nivel local y entre países a nivel global.
Un botón de muestra, los 26 millones de dólares que “invirtió” el Instituto Federal Electoral en el pago a empresas de dudoso prestigio y capacidad para monitorear los “spots” de candidatos y partidos políticos en la campaña electoral del año 2006, al día de hoy no se encuentran justificados y gracias a la presión de los medios de comunicación, se ha solicitado una auditoría a esas empresas chafas que logren transparentar el pago cuantioso de 26 millones de dólares y ubicar en manos de quién o quienes fueron a parar, ya que el monitoreo en los términos pactados nunca se hizo. Ejemplos como éste, son únicamente gotas de agua que forman el mar de atraso y miseria que inunda el otrora “Cuerno de la Abundancia”.
Seguramente usted se ha preguntado qué hacer con todo este lastre que hacen llamar políticos profesionales que tiene secuestrado al país en sus dislates convenencieros que finalmente aprobaron una mayor recaudación del 7% global que no resistirán las masas que en unos meses producirán más pobres y explosiva tensión social, porque finalmente existe la posibilidad que esos recursos lleguen a la población vía propaganda para elecciones y/ o en el pago de alta burocracia para los idénticos fines, mientras grandes empresas permanecen en estado de excepción de no pagar impuestos, pese a que el artículo 13 constitucional lo prohíbe, los legisladores no los tocan, porque los partidos políticos únicamente están pensando en la campaña presidencial que viene, para los cual van a necesitar el capital de esos empresarios, que ayude a financiar sus campañas políticas.
Mientras que las leyes naturales que rigen el universo ordenan que nada es inmutable, la clase de los políticos profesionales permanece “demodé”, acartonada, hueca, insulsa, en un terrorismo de terciopelo que produce hartazgo con todo y su catecismo maquiavélico. Hasta la OCDE coloca al país entre los 26 más derrochadores en burocracia a nivel global. México que pertenecen a la OCDE, que es un club integrado por países ricos, pero que por esas cosas de la vida, nuestra nación se encuentra sentando a sus anchas en el corazón de ese organismo, sin que todavía se justifique porqué, nos censuran acremente.
El rector de la UNAM don José Narro, cuya institución ha sido galardonada con el “Príncipe de Asturias” por ser una de las 100 universidades más prestigiadas en el mundo, coincide con lo que el Fabricante de Espejos viene proponiendo desde hace tiempo en éste mismo espacio: REFUNDAR LA REPÚBLICA.
En su momento, el fabricante propuso la creación de la República Federada de Municipios Libres de México, a partir de que los estados son entidades parásitos de la federación y verdaderos agentes desestabilizadores del municipio libre en México, cuando éste, ha sido la herramienta con mayor potencial político, económico y social que nunca hemos usado como vía directa a la democracia. Don José Narro por su parte, ha dicho que el sistema económico ha entrado en franco desgaste, lo que tiene como consecuencia la inmovilización del país, resultado de 80 años de enjuagues y corruptelas.”No es posible que opere la competitividad en una sociedad en donde cada día, la grandes empresas ganan más y los trabajadores ganan menos..”
No hace mucho se decía que la Banca era un motor de desarrollo para el país, que sin una banca mexicana fuerte el país no era nada, que había que apoyarla. Y sí, en efecto, se le cobijó en paños de seda con todos los mimos y cariños inimaginables. No hubo que esperar mucho para percatarnos que estábamos criando cuervos. Gracias a Ernesto Zedillo y su creación del Fobaproa, mismo que se le dio el visto bueno en el Congreso de la Unión por muchos que hoy siguen en el poder, usufructuando esa puñalada trapera, la banca mexicana dejó de funcionar para convertirse en negocio de viudas que vive de sus “rentas” hasta que finalmente fuera entregada en su TOTALIDAD al extranjero. Hoy la banca mexicana NO existe.
Contra la pared y el tiempo, el Senado de la República en un acto NO de remordimiento, tratando de parar lo que parece irremediable - el desmoronamiento del país- presentó una controversia constitucional contra la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) por aprobar que gobiernos extranjeros tengan acciones en los bancos mexicanos. El senado acordó presentar la controversia constitucional a partir de que la firma estadounidense Citigroup es propietaria de la mayor parte de las acciones en Banamex. Sin embargo, no será el único caso contemplado para argumentar en el litigio. En ella también podría abordarse la participación de gobiernos en otros bancos, como es el caso de España y Canadá, en firmas como Santander y Scotiabank, respectivamente. Todos esperan que la Corte haga lo que en derecho corresponde.
La gota que ha derramado el vaso, es la medida que el alcalde del municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández Garza, ha tomado para combatir el crimen organizado y la inseguridad pública, que no es otra, que la ancestral. “Ojo por Ojo y Diente por Diente.” Medida que otros políticos, analistas, y los medios han rechazado, criticado y condenado por ser ésta, una medida francamente primitiva e inútil, que sin duda es el camino más corto a la desestabilización del país. Nunca como ahora, este actuar reiterativo y vicioso de los políticos profesionales han causado un hartazgo generalizado.
QUEDA CLARO, HAY POLITICOS HONESTOS.
Lo que el Fabricante de Espejos expone aquí, no tiene nada que ver con los políticos honestos que la ciudadanía tiene plenamente identificados, más allá de la propaganda de sus malquerientes y adversarios políticos. El historial en el desempeño de sus cargos, o de sus intervenciones en el foro de las legislaturas en donde han representado dignamente a sus electores, sin doblegarse ante el megalómano, los avala íntegramente ahí, en donde los hechos son contundentes.
Muchos dirán que los políticos profesionales ya están regulados por la Carta Magna cuando desempeñan cargos como senadores, diputados, ejecutivos de poderes, o presidencias municipales etc, y que está vigente la Ley de Responsabilidades Legales de los Servidores Públicos, discutida, aprobada y promulgada con la finalidad de renovar las bases para prevenir y sancionar la corrupción en el servicio público, pero ¿ Lo ha logrado?.
Cierto es que, el artículo 5° consagra el derecho al trabajo lícito, lo que es falso, es que la Ley de Profesiones, reglamentaria al mencionado 5° constitucional regule la carrera del político profesional y no lo podrá hacer jamás, porque la ética profesional es la médula de la exposición de motivos de dicha norma, siendo la carrera de político profesional la antítesis a dicha ley, ya que la política es el arte del engaño. ¿Cree usted que se deba legalizar la profesión de quien se dedica al arte del engaño?