lunes, 23 de marzo de 2009

BANAMEX. ¿GRINGO O MEXICANO?

Tiene razón el secretario de Hacienda Agustín Carstens cuando afirma que Banamex vive actualmente en un estado de excepción, porque Citigroup a donde pertenece ha sido controlada por al Federación estadunidense al adquirir el 35% de la acciones.

Faltó decir al secretario Carstens que Banamex vive en estado de excepción desde antes de que el gobierno del presidente Obama implementara el programa anti crisis mediante el cual, en uno de sus rubros adquiere y controla más del 30 % de las acciones del Citigroup al que pertenece el “mexicano Banamex”.

Una de los objetivos de la Ley de Instituciones de Crédito es que el Estado EJERZA LA RECTORÍA del sistema bancario mexicano, a fin de que éste oriente el desarrollo de las fuerzas productivas del país y el crecimiento de la economía nacional, basado en una POLÍTICA económica SOBERANA, hasta ahí la norma. Vista desde un espectro en donde la banca mexicana no existe, acaso el estado mexicano ejerce la rectoría del sistema bancario mexicano para orientar ¿Qué? ¿Una política económica soberana?

Dado la magnitud de la crisis y la rudeza con que se han comportado algunos de los ejecutivos de la empresas que cotizan en los pisos de remate de Wall Street como el American International Group (AIG), que recibió 180 mil millones de dólares de los contribuyentes estadunidenses para salvar su negocio, creó 73 millonarios con bonos de un millón de dólares o más en 2008, en medio de una juerga codiciosa que a la postre resultó madre del desastre económico que vive USA y por acto reflejo nosotros, resulta cursi escuchar que para Citigroup, Banamex “es la joya de la corona”, porque se ha manejado como una institución que genera ganancias, que otorga créditos y fomenta el ahorro entre sus clientes. O sea, se maneja como todas debieran conducirse ¿Por qué tanta alharaca? Sirva de ejemplo para medir el índice del caos que estamos viviendo.

La realidad es que Banamex puede estar de manera irregular desde que la compró Citigroup porque el servicio de banca y crédito sólo podrá prestarse para captar recursos del público EN EL MERCADO NACIONAL PARA SU COLOCACIÓN en el público. ¿Por qué?
No se consideran operaciones de banca y crédito aquellas que, sean celebradas con intermediarios financieros distintos a instituciones de crédito que se encuentren autorizados por leyes aplicables al caso.

La cumbre de los banqueros, celebrada con tanto sacrificio en Acapulco que requirió la presencia del secretario de Hacienda, el gobernador de Banxico y el presente de la República Felipe Calderón Hinojosa éste fin de semana, dejó en claro una situación jurídica de estado de excepción para Banamex y con ello darle una salida política al asunto, con la finalidad de “tirar línea” hacia lo que los banqueros sin banca, querían escuchar del presidente: “ Que Banamex no se vende”, para calmar tanta inquietud y zozobra.

El secretario de Hacienda Agustín Carstens fue mucho más allá, dejando en los usuarios de la banca más dudas que antes. Habló de un término perentorio de TRES AÑOS PARA QUE CITIGROUP SALGA DE BANAMEX, contradiciendo el término de TRES MESES como máximo que el propio reglamento Interno establece para que las autoridades administrativas resuelvan lo que corresponda al ventilar asuntos como éste. Porque una vez transcurrido el plazo de tres meses, se entenderán las resoluciones en sentido negativo, en el caso que Citigroup hubiera solicitado autorización a la secretaría de Hacienda y Crédito Público antes de aceptar el control de la federación estadounidense con más del 30% de las acciones.

No se cumplió con la legislación mexicana, ni pidieron la autorización porque jamás se la hubieran dado, porque lo prohíbe la ley y políticamente no convenía a ninguna de las partes sentarse a platicar sobre un acto jurídico previamente regulado como prohibido. En la especie cuando alguna entidad EXTRANJERA desea participar EJERCIENDO FUNCIONES DE AUTORIDAD en el capital social de las instituciones de banca múltiple como es el caso de Banamex, pese a que las acciones representativas de las series “O” y “L” son de libre suscripción, estaba impedida la federación estadunidense para hacerlo por la prohibición expresa del artículo 13 de la Ley de Instituciones de Crédito.

He ahí que el gobierno del presidente Barack Obama buscó una salida legal ante sus gobernados y en forma sesgada echó mano del Tratado de Libre Comercio ( NAFTA) que en la practica es un contrato de alcances cortos, de mirada miope porque no tiene como finalidad ser un instrumento de desarrollo para México, donde al momento de la firma los otros “socios” ya estaban desarrollados. Era para Canadá y USA un “business”, (otra del Senado) no era una falange del cambio que, al no ser de largo aliento en la actualidad se encuentra agotado, de modo tal que, cada parte lo usa como le conviene y de acuerdo “al cristal” con que las leyes estadounidenses miran la venta de Banamex, propiedad de Citigroup, tendría que ser aprobada por la Reserva Federal, coyuntura que debe aprovechar el presidente Calderón en el marco de la recesión estadounidense, el interés de Obama por revisar el TLCAN, presenta la oportunidad de replantear la cooperación económica con México más allá del simple intercambio comercial y la inversión.

Transformar el TLCAN no solo para generar empleos, si no para obtener empleos mejor pagados. Renegociar el TLCAN para mejorar los niveles de vida y promover la distribución de la riqueza. Anticipar una agenda al problema migratorio. Finalmente, Banamex queda reducida a una anécdota con doble filo político. Banamex es una institución de crédito estadunidense, que opera en forma irregular y fantasiosa en México. Millonario ensueño, millonariamente real.