lunes, 1 de agosto de 2011

EL “DEFICIT” EN LA FIESTA DEL TÉ



Un año antes de que aconteciera, y en este espacio lo publicamos, advertimos la quiebra de los pisos de remate de Wall Street, luego del desbarajuste en el sector inmobiliario y la quiebra técnica de Enron. Entonces nadie nos concedió un gramo de credibilidad. Cuando el Senador Barack Obama comenzó a tomar fuerza como precandidato del Partido Demócrata a la presidencia de su país, expuse que habría un presidente estadunidense emergente de las minorías hasta que USA ya no fuera la primera potencia del mundo e incluso, si llegare el caso, lo miraba como necesario para darle un nuevo impulso a ese país que lo hiciera resurgir de las ruinas económicas de sus mausoleos aún magníficos. Aunque Estados Unidos estaba en serios problemas, dejar la supremacía global parecía no lejano, sino imposible.

Luego del triunfo del Partido Demócrata con Obama presidente electo, recibimos la noticia con mucho gusto en una mezcla de esperanza y de sorpresa por que sabíamos que la historia se había comido algunos capítulos y aunque en política nada está escrito, alguien o algo estaba alterando la realidad.
Algo similar sucedió con China y la antigua URSS al no transitar los ciclos económicos que según Carlos Marx, estos países habrían de recorrer antes de arribar al socialismo y posteriormente al comunismo. A la postre, el socialismo soviético fracasó y China en cambio, parece que nada la detendrá en su objetivo rumbo a la supremacía y a constituirse de esta forma en la primera potencia financiera y económica a nivel global, por lo pronto hoy ya son los propietarios de la mayor parte de la deuda estadunidense y estuvieron golpeando en la puerta del presidente Obama hasta un poco antes de haber llegado a un “acuerdo” las cúpulas de los partidos demócrata y republicano.
Las últimas tres semanas Europa ha transitado por el desfiladero del infierno tratando de encontrar una salida al caos financiero cuyos puntos débiles han sonado la alarma en países pequeños como Grecia, Portugal, Italia y España.
De este lado del charco, USA habría librado la madre de todas las batallas en un enfrentamiento descarnadamente abierto y absurdo entre el presidente Barack Obama, el Partido Demócrata y el Tea Party ( la Fiesta del té o el Partido del Té) que es el grupo ultra conservador que protege a los grandes corporativos estadunidenses y la industria de las armas y la guerra detrás del líder de la cámara baja, el republicano John Boehner. Grupo obsesionado hasta la locura, que utiliza la mayoría hegemónica de ese partido, para someter al presidente en sus intenciones de reelegirse, para lo cual le ha impuesto varias condiciones antes de llegar a un acuerdo que de entrada lo obliga a NO aumentar los impuestos a los ricos estadunidenses y reducir el presupuesto para obras de beneficio social; aumentar el techo de la deuda en dos partes por un total de hasta 2.4 billones (millones de millones) de dólares. El límite de endeudamiento se incrementaría en 900 mil millones de dólares sujeto a voto en el Congreso y que el presidente Barack Obama tendría derecho a vetar. Los primeros 400 mil millones de dólares serían adicionados inmediatamente para prevenir un incumplimiento de pagos.
Un segundo aumento de 1.2 a 1.5 billones de dólares tendría que ser aprobado en el Congreso, al tiempo en que se incluiría un recorte inicial de un billón de dólares de los gastos federales en los próximos 10 años.
El acuerdo incluye un comité bipartidista que recomendaría recortes adicionales al presupuesto por 1.5 billones de dólares y forzaría bajar el gasto automáticamente si el Congreso fallara en poner en marcha las recomendaciones que se esperan para finales de noviembre. John Boehner, aún enfrenta resistencia para el nuevo convenio por parte de los grupos ultraconservadores de su partido.
El acuerdo no satisfizo a Obama y a nadie. El presidente que usualmente es ecuánime, esta vez no podía ocultar un gesto avinagrado en su rostro mientras pronunciaba un duro discurso. Se habló en forma metafórica de que el acuerdo es como “ir pateando una lata por una calle interminable y en determinado momento una comisión entraría al quite para seguirla pateando sin solucionar el problema”. Uno de los puntos débiles es que el plan bipartidista no incluye aumentar el ingreso a través de impuestos, y encima de ello voces republicanas ya han mostrado su inconformidad por los recortes incluidos a los departamentos de Defensa y de Seguridad interna, entre otras agencias.
Sin duda el presidente está atado de manos. Era eso, o que los Estados Unidos se deslizara por un tobogán sin fondo equivalente a una quiebra sin precedentes de consecuencias desconocidas por que en su caída, arrastraría por lo menos a toda América Latina y a los países de otros puntos del globo con los que tiene un fuerte intercambio comercial.
Los republicanos están excitados, con los ojos vidriosos, tarareando melodías a medias lenguas, atrincherados en el “Té party” o Partido del té o la Fiesta del té, desde donde los más obsesivos y archi conservadores orquestan su regreso al poder. La razón es sencilla, las cosas no estaban saliendo como ellos las habían planeado y estuvieron a punto de fracasar.
Después de saquear al país durante décadas, pensaron que la única forma de continuar en lo mismo, era que la crisis explotara en “otras manos”, en alguien del Partido Demócrata, en alguien “inexperto y romántico”. Para ellos Barack Obama parecía ser la persona idónea. Alguien “inexperto” así lo tachaban en plena campaña presidencial, un inexperto que debería renunciar en los primeros 10 meses de gobierno en que debería salir prácticamente huyendo dejando tras de sí, el país hecho un desastre. O sea, él cargaría con la culpa de lo que había heredado, el secreto más divulgado del mundo. Entonces los republicanos regresarían con bombo y platillo.
Hoy sabemos que la historia no ocurrió exactamente así, sin embargo los resultados del acuerdo alcanzado hoy entre las cúpulas republicanas y demócratas y la venia de ambas cámaras parece que el orden de los factores no alteró el producto por que el resultado salió “a pedir de boca” para el plan republicano. Un detalle, en los últimos años China ha venido creciendo a un ritmo de un 4 al 6% en su PIB, los expertos consideran que de continuar así y Estados Unidos a la baja, en los próximos 5 a 10 años China podría estar disputando la supremacía económica global.
La suerte económica de México depende en mucho de la fortaleza de la economía estadunidense, aunque hoy somos una cáscara de nuez que navega en aguas turbulentas y la única solución es proteger la salud del estado económico de hoy. Una mala decisión y todo se irá por un caño antes de que Estados Unidos deje de ser la primera potencia del mundo.
Sin embargo, la fiesta del té apenas empieza y los republicanos tienen un apetito insaciable, luego entonces la incógnita sigue vigente ¿Será Obama el último presidente demócrata antes de que USA deje de ser la primera potencia del mundo?.