domingo, 27 de mayo de 2012

LAS FIESTAS DEL CARNAVAL DE VERACRUZ DEBEN SER REGULADAS





(Publicada originalmente en Febrero del 2009)

El Carnaval de Veracruz es una fiesta NO regulada por las leyes Municipales ni por la Constitución Local,  en consecuencia el dinero que se recaude  con motivo de las fiestas en honor al Rey Momo es un dinero irregular. Si entra en la Hacienda local, es un dinero irregular, y si no entra también. ¿Por qué? Porque la autoridad sólo puede hacer lo que le permite la ley. 

El Ayuntamiento de Veracruz puerto está consciente de la situación y es por eso que al final de la fiesta, se ha hecho costumbre el donar el remanente a instituciones de caridad  o  la Cruz Roja una cantidad que siempre es irrisoria en proporción a lo que podrían ser, supuestas o presuntas ganancias y entonces se habla de la donación de doscientos o trescientos mil pesos, que hoy en día no les alcanza ni para comprar una ambulancia bien equipada.

En forma oficial se admitió la llegada promedio de 1, 200 000, un millón doscientos mil turistas más la asistencia local a los seis paseos que pagan por cada boleto entre $ 30 y $ 50 pesos cada uno con derecho al acceso a las gradas con un millón de espectadores cómodamente sentados en cada paseo  a lo largo de seis kilómetros en la costera, consumen alimentos y bebidas embriagantes y miles de parroquianos que pagan multas por violar el Bando de Policía y Buen Gobierno, el Reglamento de Tránsito y otros presuntos delitos que se dirimen con un convenio-expréss en las agencias del ministerio público y en la Barandilla.

Solo en la Inspección de Policía el Domingo de Carnaval arrestaron a 250 individuos por violaciones al Bando de Policía y Buen Gobierno, con presuntas multas de entre mil a tres mil pesos, sólo por mencionar un rubro, más el ingreso por venta de gradas, más derecho de piso a las cerveceras-refresqueras y ambulantaje etc, en total estaríamos hablando de $ 1,500 000.00  un mil quinientos millones de pesos de ingreso global por la fiesta más importante de la ciudad y puerto de Veracruz, que es un cálculo conservador.  

Organizar el Carnaval de Veracruz representa un despliegue de logística gubernamental muy fuerte que sobre pasa la capacidad de organización de la sola ciudad y requiere de un esfuerzo adicional del gobierno del Estado desde semanas antes del inicio de la fiesta, en donde se tiene que echar mano de personal de tránsito y de la policía de otros municipios para cubrir la demanda de seguridad pública y estar en la posibilidad de contener el fuerte flujo vehicular o peatonal de más de  1, 200 000, un millón doscientos mil turistas en las calles, más la población local de 800, 000 mil de la zona conurbada que circula en forma ordinaria. Todo ello se traduce en gastos de decenas de millones de pesos que no pueden ser justificados por la Hacienda Municipal como pérdida en un rubro inexistente.

Si el carnaval de Veracruz no existe como evento de la administración municipal al no estar regulado por ninguna de las leyes municipales ni por la Constitución Local es posible que el Comité del Carnaval del Ayuntamiento de Veracruz,  esté organizando una fiesta tradicional o evento político-social con dinero de los contribuyentes sin estar autorizado para ello.

Durante los últimos cincuenta años, ninguno de los ayuntamientos que organizaron la fiesta de los “contrarios” se ha declarado en bancarrota por éste motivo, por tanto hubo ganancias. Durante todo ese tiempo nadie, o contadas personas de la calle, o de los contribuyentes  saben con certeza a donde ha ido a parar el dinero de las ganancias de ese evento político como sin duda lo es las fiestas en honor del “Rey Momo”. 

El problema central es que la autoridad sólo puede hacer lo que la Ley le permite y para que el Ayuntamiento de Veracruz o un comité “X” organice el carnaval debe estar contemplado en la ley. Al final lo que importa es que ese dinero no cuantificado e importante no está siendo utilizado en obras a favor de la ciudadanía que tanta falta hacen.

El Carnaval de Veracruz es la fiesta más importante en todo el Estado, sin embargo la ciudad de Veracruz que es a su vez, la más importante del Estado permanece ausente del progreso de su tiempo en diversos rubros de la comunicación como es el transporte público denominado “Metro” aéreo o subterráneo que contribuya a un reordenamiento urbano que agilice la comunicación hora-hombre hacia sus centros de trabajo que hoy se pierden por estar separados uno de otro, en extremos opuestos de la mal organizada ciudad: esto es, los trabajadores viven en el norte y los centros de trabajo están en el sur y sureste de la ciudad, lo que genera un caos vial “natural” en horas pico;  Tren Bala que comunique los centros  petroleros, arqueológicos y turísticos a lo largo y ancho del Estado; Internet gratuito para promoción del turismo cultural, rubros a los que se deben destinar los recursos obtenidos en el Carnaval de Veracruz para su difusión y promoción turística; reinversión para la transformación y mejoramiento de carros alegóricos que hoy siguen siendo jalados por tractores igual que hace 40 años cuando la vida económica de México era fundamentalmente agropecuaria. 

Veracruz avanza, pero no en la medida y la velocidad del potencial que tenemos y que exigen los tiempos que nos toca vivir, en un mundo cada vez más pequeño y veloz inmerso en la tecnología, la ciencia y la comunicación, estamos fuera de competencia precisamente por la importancia de su puerto, que va quedando fuera de proporción de su ciudad, que es a su vez, el puerto más importante de México. Parecería un juego de palabras que cae en una espiral de contradicciones absurdas porque la derrama económica está ahí al alcance de la mano, sin embargo, no hay una certeza material hacia donde se “fugan” esos recursos precisamente, por una falta de regulación de la fiesta más importante del Estado.

Urge por tanto, que el Congreso Local y o sus respectivos representantes populares (diputados) mediante iniciativa de ley correspondiente la presenten para su análisis, discusión y en su momento, aprobación, asuman su responsabilidad y se legisle sobre este trascendente tema que hasta nuestros días permanece intocado. Más aún, las principales ciudades y ayuntamientos del estado de Veracruz tienen y se organizan sus respectivos carnavales, por tanto, no existe ninguna razón para seguir aplazando este ejercicio legislativo, por quién tenga facultades para ello  presentar esta iniciativa de Ley de gran importancia y trascendencia. No hacerlo así, esos presuntos $ 1,500 millones de pesos que generan las fiestas de Momo en Veracruz, siempre tendrá un destino oscuro e irregular cuando la ciudad- puerto y los principales ayuntamientos del Estado de Veracruz necesita el ingreso regulado de la cuantiosa derrama que las fiestas generan y la autoridad solo puede hacer lo que ordena la ley, no puede actuar fuera de ella.