sábado, 24 de abril de 2010

MERCADO NEGRO DE DATOS.



La aparición de datos del IFE en el mercado negro de Tepito, con la base de datos de “todos” los mexicanos captadas en otras dependencias, es una respuesta desesperada de los delincuentes de cuello blanco, que se sienten copados con diversas acciones del gobierno federal, entre ellas, la famosa Renaut, que obliga a los usuarios del espectro telefónico a registrar los números de sus teléfonos celulares con la finalidad de abatir el alto índice delincuencial de todo tipo.

El gobierno de Calderón puso el dedo en la llaga al exigir al usuario a registrar sus datos de telefonía y usted que se dedica a labores licitas que no tiene nada que ocultar debe registrarlo ¿Por qué? Hasta ahora, el gobierno estaba combatiendo las consecuencias de las actividades ilícitas. Esta situación volvía las acciones lentas y poco efectivas, llevando al actuar del gobierno federal “cuando los ilícitos ya se habían cometido”. Eran y son, eso. HECHOS. No había intervención oportuna en la prevención de los delitos que pueda salvar vidas, el Renaut una institución de nueva creación, bien instrumentado puede llegar a ser de utilidad muy efectiva.

La clave del asunto está en la anticipación del gobierno a los acontecimientos antisociales y evitar así, graves matanzas, secuestros y homicidios en donde, cada vez más, se ven envueltas personas inocentes, incluso, extranjeras y diplomáticas. Para ello, es necesario mejorar las acciones de inteligencia y emplear el uso de la fuerza y las armas, para capitular sus acciones en la captura “antes de” y no “agire dopo il crimine commesso”, cumpliendo uno de los objetivos de la seguridad pública que es la productividad máxima de la población, erradicando la impaciencia y desesperanza que por ahora campea en la ciudadanía.

Y es que los delincuentes de cuello blanco poseen, desde hace mucho, todos los datos de la ciudadanía y la están utilizando como defensa para sus fines de acceder o retención del poder. Ellos tienen sus datos de sus celulares, de sus teléfonos particulares, los datos y contraseñas de sus ordenadores, sus datos del Instituto Federal Electoral y todos los demás que por ley, el gobierno siempre ha resguardado en sus instituciones. Sin que la cámara alta haga su trabajo discutiendo y aprobando leyes que regule esta situación que agobia a los mexicanos, ya que, como se sabe, tienen en la congeladora la ley Antisecuestro y la Ley Federal de Seguridad Nacional, justamente le día de hoy viernes el maestro Joaquín López Dóriga escribió algo sobre ello en su columna diaria en Milenio.com : “La realidad es que desde hace año y medio tienen congelada la ley antisecuestro, incapaces que han sido de sacar la de Seguridad Nacional. En el caso de la primera, luego de la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, tras el asesinato de Fernando Martí y el emplazamiento de Alejandro, su papá, sí no pueden renuncien, los legisladores se montaron en ese sentimiento y dijeron que la ley antisecuestros sería una prioridad en sus agendas. Era agosto de 2008.”

Continúa Joaquín : “Pasó un año, y nada. Catorce meses después, en octubre de 2009, la Comisión de Justicia del Senado como que quiso arrancar. Pero dos meses después, en diciembre, las Juntas de Coordinación Política del Senado y de la Cámara de Diputados, dijeron que lo que habían declarado su prioridad, la ley antisecuestros, había dejado de serlo. ¿Cómo? Así de fácil. Y pospusieron su discusión para el actual periodo legislativo, que comenzó en diciembre y terminará el viernes. En febrero llamaron, como no, a un foro en marzo para discutir esa ley; en el mismo febrero, el presidente Felipe Calderón envió su iniciativa, que fue bateada.”

Los delincuentes de cuello blanco, obtienen esa base de datos de la ciudadanía a su paso por los tres niveles de gobierno y al no estar debidamente regulados su uso y conservación como documentos clasificados de seguridad nacional, acceden a ellos infinidad de personas que poco o nada tienen que ver con el servicio público, lo que vuelve vulnerable la seguridad de las bases de datos.

En estos momentos, en ciudades como Tampico, Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, Cuernavaca Morelos, la población entera decide retirarse a sus casas a partir de las ocho de la noche. Después de esa hora, su vida no vale nada y nadie se hace responsable de lo que pudiera ocurrirle. La ciudad de Veracruz puerto ve en ese camino. Cada vez son más las familias honestas, respetables, de clase trabajadora, media baja, y alta, que recibe llamadas intimidantes que siembran el terror y esta información no es difundida en los medios masivos y por ahora circula de voz en voz en forma preocupante. He ahí la importancia de que se legisle al respecto y que el Renaut cumpla cabalmente sus funciones, de modo que, los que ahora actúan en la oscuridad de la impunidad, puedan ser controlados legalmente desde que inician sus actividades delictivas.

SABINA ESTÁ ERRADO.

Sabina el cantante, está errado en su percepción de la tragedia que agobia a México, y está equivocado porque su dicho es apenas un reproche, ni siquiera llega a ser una crítica, un análisis a partir del cual se desgrane una solución, una respuesta del amigo interesado en tus problemas. Sabina, en vez de eso, ha soltado una frase que se fugó entre las brumas del alcohol, en una noche de ronda entre amigos, con los que obtuvo esa información tan precisa.

La entrevista de don Julio Scherer a Zambada en la revista Proceso, arroja datos que indican que Sabina está equivocado: “Ellos tienen miedo de ser capturados”. Un compatriota de Sabina, Arturo Pérez-Reverte le dedicó al tema un libro- novela “La Reina del Sur”- que le llevó varios años de investigación, lo que demuestra real ocupación y preocupación por el asunto. En esa tesitura, Sabina quien se reconoce a sí mismo como poeta y cantor estaba en la obligación mínima de ofrecerle una canción al tema. Ya el pueblo de México se reservaría el derecho de calificarla, pero como no es sincero, prefiere armar un circo mediático sobre las llagas del pueblo de México por el simple placer de vender, lo que de otra forma, seguramente no lo hubiera logrado.






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