miércoles, 15 de junio de 2011

CUANDO SILENCIAN A LOS PERIODISTAS/ MANUEL FUENTES

Cuando silencian a los periodistas
15 Jun 2011
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Por: MANUEL FUENTES periodista invitado.

A la memoria del periodista Matteo Dean

NOTA:Este artículo tiene la venia de su autor,
tomado de la publicación amiga, LA SILLA ROTA.
http://www.lasillarota.com/ @lasillarota


Los periodistas mexicanos siguen siendo la parte vulnerable de esta guerra desatada contra el narcotráfico, lo mismo son secuestrados, desaparecidos y muertos sin que nada detenga estas agresiones. La impunidad permea y los programas gubernamentales para contenerlos han sido un fracaso. Reporteros sin Fronteras afirma que nuestro país sigue siendo uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo. El dato que aporta es revelador: 73 periodistas asesinados y 12 más desaparecidos desde el año dos mil.

Apenas este fin de semana desapareció Marco Antonio López Ortiz, jefe de información de Novedades de Acapulco del que no se sabe su paradero. Fue el 7 de junio pasado, día de la libertad de prensa, en la que se sabe un grupo de pistoleros lo secuestró en una calle de la ciudad de Acapulco. Ninguna autoridad ha sido capaz de responder a este grave suceso. Los periodistas del lugar se han manifestado ante el Palacio de Gobierno sin que haya una respuesta congruente.

Historias como las del periodista López Ortiz se han vuelto comunes. Las primeras horas después de un secuestro son las más importantes, porque si existe una respuesta inmediata se puede salvar la vida del secuestrado, sin embargo la respuesta gubernamental en estos casos ha sido torpe y lenta. Los gobiernos de los Estados y del Distrito Federal tienen que responder en primera instancia por tratarse de delitos del “orden común”; por ello la autoridad federal se hace la desentendida. Cuando se logra su intervención después de muchas presiones ya es demasiado tarde.

Esa fue la historia del secuestro del periodista veracruzano Noel López Olguín ocurrido el día 8 de marzo de 2011. Lo único que se supo en su momento es que un grupo armado lo había secuestrado. Como colaborador de los semanarios locales Horizonte y Noticias de Acayucán y del Diario La Verdad, mantenía una posición crítica contra la corrupción, la inseguridad e incapacidad gubernamental.

Una detención accidental por parte de las fuerzas armadas el pasado 1 de junio permitió conocer al presunto homicida al que se le encontró una cámara fotográfica del comunicador. Fue así como se supo del lugar donde fue sepultado Noel López después de su homicidio.

En el reportaje de las periodistas Mariela Paredes y Nancy Flores de la revista Contralinea en su última edición contabilizan 52 periodistas asesinados y 11 desaparecidos durante el periodo de Felipe Calderón. El dato es estremecedor porque pone en evidencia la vulnerabilidad de los comunicadores.

De acuerdo a esta investigación las entidades donde se han perpetrado un mayor número de asesinatos han sido Tamaulipas, Chihuahua y Guerrero. Se destaca además al estado de Michoacán con el mayor número de desaparecidos.

La Fiscalía Especial para la Atención a Agresiones de Periodistas es inoperante, por decir lo menos; tiene 50 millones de presupuesto y es desconocida la actividad de esta oficina gubernamental. Es necesario que Maricela Morales, la recién designada Procuradora General de la República o reconvierta la Fiscalía de Periodistas de raíz o mejor la cierre. Es un adorno inservible y muy caro para la sociedad.

Las agresiones a periodistas se dan de muy diversas maneras, como en CIMAC, la agencia periodística de mujeres, allanada por segunda ocasión apenas este 23 de mayo; los colaboradores de Miguel Mancera, Procurador capitalino, dicen que investigan pero no hay evidencia de la eficacia de su trabajo. Se nota falta de oficio en las investigaciones a pesar de los rimbombantes cambios para impulsar una verdadera policía investigadora.

La granada lanzada al periódico Vanguardia este 30 de mayo, en el estado de Coahuila, a pesar de no tener consecuencias en la vida de los periodistas es una grave amenaza que trasgrede el ejercicio de la libertad de expresión a ese medio. ¿Qué mensaje se manda? ¿Se pide el silencio como salvaguarda de la vida de sus comunicadores?

Ello es inadmisible, los periodistas al no tener protección gubernamental prefieren buscar el asilo como opción o explorar otra forma de vida.

Hemos rebasado el límite de tolerancia en materia de seguridad para los comunicadores y los medios en que laboran. Una tarea para la defensa de la integridad de los periodistas debe incluir necesariamente su participación.

La protección a los periodistas debe ser una labor prioritaria de los gobiernos en todos los ámbitos, pero los hechos demuestran lo contrario.
El gobierno va silbando como el tonto de la colina, pensando que todo lo hace bien, pero ni los asesinatos y desapariciones de los periodistas lo hacen reaccionar. No lo permitamos más.

mfuentesmz@yahoo.com.mx